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Continuación…

Pero, ¿El azúcar refinado no tiene por lo menos algún valor alimenticio? Aquí tenemos las cifras y las proporciones directamente de los archivos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. La comparación se hace entre treinta gramos de azúcar refinada granulada y treinta gramos de melaza, miel de caña, pilón, piloncillo, panela o chancaca. Se usa la melaza, porque la azúcar no refinada o azúcar morena, llamada equivocadamente “azúcar cruda”, se considera contrabando en Estados Unidos. Pero, en realidad, el azúcar morena tiene aún más valor nutritivo que la melaza.

Minerales en azúcar refinada y miel de caña
Calcio Fósforo Hierro Potasio Sodio Tiamina Rivoflavina Niacina
Azúcar Refinada 0 mgr 0 mgr 0 mgr 0.85 mgr 0.28 mgr 0 mgr 0 mgr 0 mgr
Miel de caña 195 mgr 24 mgr 4.6 mgr 836 mgr 27 mgr 0.3 mgr 0.5 mgr 57 mgr

Ahí lo tienen, amigos. Cuando comen azúcar no están comiendo nada.

No se deje engañar por los valores del sodio y del potasio. Son las sustancias químicas más comunes sobre la tierra, se encuentran en todo. Hasta esta hoja de papel tiene más sodio y potasio que medio kilo de azúcar refinada.
Pero el azúcar morena tampoco parece tener mucho en lo que respecta a nutrientes ¿no es así?
Lo que tenga, lo tiene porque el Creador lo puso en ella, y puede estar seguro de que están presentes otros elementos nutritivos que todavía tienen que descub rir nuestros insignificantes intentos de investigación científica. Y no desprecie ese medio miligramo de niacina natural pura en cada treinta gramos, o esos ciento noventa y cinco miligramos de calcio orgánico, o esos veinticuatro miligramos de fósforo, o esos 4.6 miligramos de hierro.
Uno obtiene todo eso por nada, ayuda en la digestión del dulcificante y es más de lo que se obtiene de esa basura que es la azúcar refinada.

¿Por qué no se puede conseguir azúcar morena en Estados Unidos?
Porque el azúcar morena se vendería a un precio más bajo que la azúcar blanca, con apariencia de cocaína, y eso no es bueno para la economía. En los libros de texto, acerca de nutrición, se encuentra una afirmación atemorizante, que la azúcar “cruda” es “sucia”, que está llena de tierra e insectos y de otras cosas horribles. Desde luego, esto es por la forma en que las compañías azucareras la manejan y la transportan. Ellos la podrían limpiar y después venderla. El azúcar morena se vende en doscientos países en todo el mundo, y la gente que la consume está más sana que los niños de aquí. Pero existe otra peculiaridad en la ley norteamericana, al mismo tiempo que el azúcar morena no se puede vender, la azúcar refinada tampoco se puede importar. Esto es porque la azúcar refinada importada es más barata, que el azúcar refinada norteamericana, y a los ingenieros azucareros de Estados Unidos, les gustan las utilidades. A finales de 1977, éstas no fueron malas; dos de los ingenios azucareros más grandes de Estado unidos, alcanzaron el doscientos cincuenta por ciento, y el mil ciento veinte por ciento. 

Si la azúcar refinada es tan mala, ¿por qué no enriquecerla? Mmmmmm. Ya entiendo. ¿Cómo la harina blanca “enriquecida”. O el arroz blanco “enriquecido”? Primero se gastan millones de dólares al año para quitarle todo rastro de valor alimenticio al azúcar, y después gastan más millones de dólares para agregarle algunas vitaminas inferiores. Poner en la etiqueta “enriquecida” y recuperar todo el dinero, o más, de lo que pagan las pobres mamás y los pobres papás, que quieren que sus chicos crezcan sanos y fuertes. En la década de los años sesenta, se hizo un débil intento por enriquecer el azúcar. Una pequeña compañía azucarera le agregó yodo, hierro, algunas vitaminas del complejo B y algo de vitamina A. Pero ese guardián de la salud de nuestra nación, la Dirección de Alimentos y Medicamentos, actuó rápidamente. Confiscó el azúcar, declaró que estaba marcada falsamente y llevó ante los tribunales a los que la habían “enriquecido”.

El azúcar “enriquecida” salió del mercado rápidamente. Pero, mientras tanto, siempre existe otra nueva fuente de azúcar por descubrir. Si uno fuma, infiere gran cantidad de azúcar que contiene el tabaco, aunque no lo diga en la etiqueta (los diabéticos, tomen nota). La mayoría de los cigarrillos contienen un cinco por ciento de azúcar, los puros contienen un veinte por ciento y el tabaco para pipa puede llegar a tener hasta cuarenta por ciento de dulcificantes. En lugar de fumar el tabaco, ¿por qué no espolvorearlo sobre el cereal por las mañanas? (Respuesta: porque probablemente el cereal ya tiene demasiada azúcar). 11. La acusación de “falsificar una marca” es una especialidad de la Dirección de Alimentos y Medicamentos. De acuerdo con información que recibí, en una tienda de nutrición había varias copias de mi libro The Save-Your-Life Diet en uno de los estantes y a menos de seis metros había un anuncio de salvado. La Dirección de Alimentos y Medicamentos alegó que mi libro estaba “falsificando la marca” de salvado, o que el salvado estaba “falsificando la marca” de mi libro, no recuerdo. Parece que los seis metros constituyen la distancia mágica, como los treinta centímetros en que las chaperonas insistían que las parejas que bailaban debían dejar entre sí. No sé si quemaron mis libros o quemaron el salvado, pero si lo que querían era una copia gratis, lo único que tenían que hacer era pedírmela. Ah si, supongo que si este libro se pone a la venta a seis metros de cualquier producto alimenticio la Dirección hará otra fogata. Mmmmm.

Bueno, si el azúcar es tan horrible ¿qué tal los dulcificantes artificiales? ¿Como los ciclamatos? Buena suerte. En un arranque de cordura el Congreso Norteamericano elaboró una medida llamada: “Enmienda a los aditivos alimenticios”, que contiene una sola oración que debería salvar millones de vidas. Se llama la “Cláusula Delaney” y dice así: “Ningún aditivo se puede considerar seguro si se encuentra que induce al cáncer cuando el hombre o los animales lo ingieren o si se encuentra, después de las pruebas apropiadas para la evaluación de la seguridad de aditivos alimenticios, que induce al cáncer en hombres o en animales”. Las principales compañías alimenticias han lanzado una campaña masiva en contra de la Cláusula Delaney, porque les gusta poner en los alimentos cosas que producen cáncer. Pero, ¿esa no es una afirmación irresponsable?
No. El dietilestilbestrol ocasiona cáncer en los humanos y en los animales de laboratorio. El número 2 rojo ocasiona cáncer en los animales de prueba. Los ciclamatos ocasionan cáncer en los animales de laboratorio. Entre estos aditivos alimenticios menos conocidos, pero igualmente letales están:

El aceite de cálamo (un saborizante): cáncer en los intestinos.

El safrol (un agente saborizante): cáncer en el hígado.

La tiourea (un preservador): cáncer en el hígado

El dietilpirocarbonato (un preservador para las bebidas): cáncer

Todos estos aditivos estaban presentes en los alimentos en cantidades peligrosas, todos ocasionan cáncer. Algunos de ellos finalmente, ya no se agregan a los alimentos, pero sólo después de una gran batalla contra los procesadores de alimentos y contra los vendedores de éstos. Existen casi cinco mil sustancias químicas exóticas que se le agregan a los alimentos en la actualidad y, muchas de ellas, son sospechosas de ser posible causa de que el consumidor termine sus días en un hospital para cancerosos. Ahora que se han eliminado los ciclamatos, aunque los elaborados de alimentos todavía pelean por volverlos a usar, el principal dulcificante artificial en Estados Unidos es la sacarina. En 1879 Constantin Fahlberg e Ira Remsen descubrieron la sacarina. Proviene del alquitrán de hulla, una sustancia negra pegajosa y de consistencia gomosa que se deriva del carbón mineral. (por cierto, esos colorantes artificiales que producen cáncer también provienen del alquitrán de hulla). En 1907, bajo la presidencia de Teddy Roosevelt, se estableció la Junta de Inspección de Alimentos y Medicamentos (la precursora de la Dirección de Alimentos y Medicamentos). El doctor Harvey Wiley fue el primer director, y su primer acto oficial fue prohibir el uso de la sacarina en los alimentos, por ser una sustancia química peligrosa.

Todos estos aditivos estaban presentes en los alimentos en cantidades peligrosas, todos ocasionan cáncer. Algunos de ellos finalmente, ya no se agregan a los alimentos, pero sólo después de una gran batalla contra los procesadores de alimentos y contra los vendedores de éstos. Existen casi cinco mil sustancias químicas exóticas que se le agregan a los alimentos en la actualidad y, muchas de ellas, son sospechosas de ser posible causa de que el consumidor termine sus días en un hospital para cancerosos. Ahora que se han eliminado los ciclamatos, aunque los elaborados de alimentos todavía pelean por volverlos a usar, el principal dulcificante artificial en Estados Unidos es la sacarina. En 1879 Constantin Fahlberg e Ira Remsen descubrieron la sacarina. Proviene del alquitrán de hulla, una sustancia negra pegajosa y de consistencia gomosa que se deriva del carbón mineral. (por cierto, esos colorantes artificiales que producen cáncer también provienen del alquitrán de hulla). En 1907, bajo la presidencia de Teddy Roosevelt, se estableció la Junta de Inspección de Alimentos y Medicamentos (la precursora de la Dirección de Alimentos y Medicamentos). El doctor Harvey Wiley fue el primer director, y su primer acto oficial fue prohibir el uso de la sacarina en los alimentos, por ser una sustancia química peligrosa.

Entonces, ¿qué tipo de dulcificante es bueno y seguro?
Esta no es una pregunta difícil de contestar basados en lo que ya sabemos. El único tipo de dulcificante al que el cuerpo humano está adaptado, con base en sus miles de años de adaptación química y fisiológica, es el dulcificante natural, no refinado. La forma ideal de satisfacer su gusto por lo dulce es mascando caña de azúcar o remolacha (frutas). Los músculos de su maxilar se habrán cansado mucho antes de que el organismo engorde o se enferme, y el jugo de caña, o de remolacha, que se extrae de esta forma no puede hacer ningún daño (Los que cortan la caña de azúcar en todo el mundo, mastican caña mientras trabajan y nunca sufren de enfermedades causadas por el azúcar, como las que padecen los que consumen azúcar refinada). Pero si usted no vive cerca de un cañaveral, la melaza (miel de caña o chancaca, piloncillo o panela) es el producto más cercano de que se puede disponer y que casi no está refinado.

No se puede conseguir azúcar “cruda”, a menos que la quiera pasar de contrabando por la frontera. Lo que generalmente se vende como azúcar cruda es azúcar blanca refinada a la que se le agrega melaza. Olvídela. También el azúcar morena y todo el resto de las imitaciones.
La miel es un dulcificante excelente, si es pura y no está refinada. Un truco favorito de los productores de miel es agregarle azúcar refinada y agua a la miel. Eso no es bueno. Pero la miel sin adulterar y sin hervir, es un dulcificante excelente. Sin embargo, eso no quiere decir que sustituya los setenta y cinco kilos de miel. La idea es eliminar la mayor cantidad posible de azúcar de la dieta y los dulcificantes se deben usar según su propósito original, en muy pocas cantidades como las especias y saborizantes.

Pero, ¿en verdad tengo que dejar de tomar azúcar refinada?
Solamente si quiere ayudarse a sí mismo a evitar algunas de las siguientes enfermedades: diabetes, obesidad, ataques cardiacos, caries dentales, infecciones orales y vaginales, infecciones urinarias crónicas y ceguera total.
Veámoslo de la siguiente manera; si alguna compañía procesadora de alimentos usara un aditivo alimenticio que fuera peligroso solamente en la décima parte que lo es el azúcar refinada, la Dirección de Alimentos y Medicamentos lo prohibiría en menos de veinticuatro horas.
Piense en eso.